...pero el viajero sabe que detrás de la esquina del Otoño se esconde de nuevo un Invierno a sueldo...

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viernes, 24 de diciembre de 2010

Te quiero

"Es una locura amar, a menos que se ame locamente"
Jean Ythier

Cuando alguien pronuncia esas palabras
todo se paraliza.
Los asuntos más graves adelgazan, las noticias se duermen
en los ordenadores,
las solemnes estatuas
bajan del pedestal, juegan al mus
y pierden compostura.
Algo queda en suspenso,
quizás la vida o cualquier cosa de mayor importancia.
Cuando alguien las pronuncia,
todo comienza a ser igual.
Y da lo mismo
que la Luna se olvide de mirarnos, que la cena esté fría,
que Dios no esté en su sitio y esto acabe
como el rosario de la aurora.
Da igual, para entendernos, que la lluvia de abril
ponga muecas de octubre,
que tengan más de un ojo el huracán,
el cíclope,
la perdiz de los trajes o el pirata del cuento.

Da igual que tú después te calles
y que yo no conteste.

Enrique Gracia Trinidad
De "Restos de almanaque" 1993
(Premio Blas de Otero, 1993)

martes, 21 de diciembre de 2010

Razón de escribir

A Juan Van-Halen 

Escribir para un tiempo
en el que no estaremos para nadie,
y en el más favorable de los casos
seremos una máscara de polvo
maquillando los libros de alguna estantería.

Escribir para un siglo, si es que llega,
menos oscuro y torpe que este siglo.
Dejar impresa la memoria:
papel, disquetes, vidrio, cerámica esmaltada,
ámbar, cuarzo o moléculas de gas.

Hacer que las palabras naveguen al futuro
como si fuesen barcos de papel
que sobrevivan hoy a su naufragio.

Escribir por si alguien, algún día,
tiene un dolor de corazón idéntico
o sufre una alegría semejante.

Enrique Gracia Trinidad
De "Siempre tiempo" 
(Premio Juan Alcaide 1996)

martes, 16 de noviembre de 2010

El tiempo es una ciega locura de campanas...

"...Pues el tiempo está próximo." (1.3)

El tiempo es una ciega locura de campanas
que da vueltas detrás de una sonrisa,
mientras se ciñe al suelo inerte
la última paloma.
Vinimos desde el cobre fecundado
por semillas de arcángeles azules
hechos con argamasa de preguntas.
Y ahora los minutos
pesan como columnas de granito,
socavan la razón,
hacen del miedo un templo,
embadurnan la vida de liturgia,
tejen el odio,
se ríen de nosotros estrellándose
contra un futuro próximo,
indecible,
crepuscular dominio de la nada.

Enrique Gracia Trinidad, De "Tiempo de apocalipsis" 
(Poesía 1972-2004)